![]() |
| Eros y Psique |
El reencuentro se dio hace casi
dos años y desde entonces hacemos alma juntos, y por eso voy a hablar de su
alma, de la mía y del reino de lo nuestro, otro nombre para el alma de los dos.
Los budistas enseñan que no puede
producirse nada si no se han generado las causas para que ello exista, y
además, que aun cuando se hayan generado las causas se requiere también que se
presenten las condiciones apropiadas.
Podría decir entonces que él
llegó a mi vida porque no había posibilidad alguna de que no llegase, ya hacía
rato había sembrado la semilla del amor en el jardín de mi mente inconsciente,
la había abonado con pensamientos y emociones, el sol y el agua la habían
abrazado y bañado, sólo quedaba esperar las condiciones apropiadas para que
brotara y yo estuve muy atento a ese momento. Así fue, unas llamadas de
cumpleaños, un feliz día del profesor, palabras sencillas y claras, que se
fueron convirtiendo en expectativa, un número telefónico que al aparecer en la
pantalla de mi teléfono agitaba mi alma y le hacía perder la calma. Finalmente
comprendí que era él, había vuelto, y sabía que no tenía opción, necesitaba
verle y procuré el reencuentro.
Desde entonces, le pienso y me
piensa, vivo en su mundo y él en el mío, y en ocasiones es difícil distinguir
uno del otro.
Hacemos alma juntos y eso es
hermoso, imaginar un mundo mejor, construir un reino de lo nuestro donde tú
puedes ser tú y yo puedo ser yo, un lugar en el que el “nosotros” no se
construye a costa del “yo” ni del “tú”. En este mundo nuestro Psique no le
impone a Eros ni Eros domina a Psique. Los dos vuelan juntos, uno al lado del
otro, impulsándose como pareja, ambos jalonándose hacia ellos mismos.
Entonces la búsqueda cesó, mi
dormir se hizo tranquilo y seguro, y dejaste de aparecer en mis sueños porque
ya no necesitaba crearte en ellos. Estás presente para mí y yo para ti, y sin
embargo seguiré imaginándote, fantaseándote, creando un mundo hermoso para
compartir contigo, esa es mi manera de avivar lo nuestro, esa es mi leña que
aviva el fuego del amor presente en ti y en mí. Por ti he recorrido mundos, por
ti viví extremos, por ti llegué a excesos, finalmente estuve listo para ti,
entonces escuché tus llamadas o mejor aún tus llamados, tus palabras me
hicieron comprender tus motivos, me reconocí en ti y quise estar contigo y
hacer alma juntos.
Amor ya no te busco más porque estás
presente en mí. Y ahora siendo contigo, me siento tranquilo y feliz.



